A falta de su progenitora, nosotros como responsables de la vida del
gato, debemos alimentarle, limpiarle, proporcionarle una temperatura
estable y si, en efecto, ayudarle a defecar.
En condiciones normales, después de cada toma de leche,
es la madre quién debería ayudar al pequeño gatito a hacer sus
necesidades, pero en su ausencia vamos a ser nosotros quienes debamos
ayudarle, sin pudor ninguno.

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